Cómo escribir peleas y batallas

Tengo que admitirlo: me encanta la sangre. No es que sea un vampiro, ni nada por el estilo, pero ese líquido viscoso que nos recorre las venas es para mí como un imán. Ahora bien, no penséis que estoy hablando de la sangre en la vida real. Esto es una revista literaria enfocada a la escritura (¡seamos serios!), por lo que es obvio que mi relación con la sangre se reduce a cuando aparece impresa en forma de letras sobre el papel. Y es que la sangre, cuando estamos leyendo, es sinónimo de tensión; de misterio; de que todos nuestros sentidos se agudicen al máximo para zambullirnos en la historia porque sabemos que se va a liar gorda. Y lo que es aún mejor: porque la sangre es probable que venga acompañada de escenas de lucha.

Vale, me habéis pillado. La sangre en la literatura me encanta, sí, pero me encantan todavía más las escenas de peleas y las batallas. ¿Acaso no os sucede lo mismo a vosotros? Leer algo en el que haya objetos mortíferos de por medio es un subidón de adrenalina, y más cuando el escenario está plagado de trampas que ponen en riesgo la vida de nuestro protagonista. Hay tensión, taquicardias, sorpresas inesperadas… ¿Qué más se puede pedir? Lecturas así son una gozada. El único problema es que, para leer algo, primero hay que escribirlo. Pero no te asustes. Narrar este tipo de escenas puede ser un pelín complicado si no estamos acostumbrados a ellas, así que permíteme darte una serie de consejos antes de ponerte a ello.

Documéntate

Es probable que una escena de lucha o batalla, al ser algo muy concreto en el conjunto de la novela (a veces unas pocas páginas del total), no se tenga en cuenta a la hora de documentarse; sin embargo, esto resulta imprescindible si queremos que nuestro escrito sea creíble. Si estamos escribiendo una historia de gladiadores, por ejemplo, deberemos conocer los distintos tipos de combatientes que hay, el estilo de lucha que utilizan, las armas y armaduras que poseen, etc. La escena de la pelea nunca sería igual entre un reciario y un hoplomaco que entre un tracio y un samnita.

Con el resto de las novelas sucede lo mismo, ya estén ambientadas durante la segunda guerra mundial o en un futuro lejano. Conocer el material con el que vamos a trabajar es básico, nos ayuda a visualizar mejor las escenas y otorga profesionalidad a la obra. ¿Imaginas al Imperio romano atacando a sus adversarios de manera desorganizada? Estoy seguro de que no. Las grandes batallas tenían sus reglas y necesitaban planificación, lo que me lleva al siguiente punto.

Planifica

Si la escena de lucha de tu novela se reduce a una pelea entre dos hombres en una taberna, quizá no sea necesario que planifiques todo con mucho detalle, o que ni siquiera planifiques; pero cuando se trata de batallas a gran escala la cosa es muy distinta. ¿Ya sabes el escenario en el que tendrá lugar la reyerta, cómo afectará esta escena a la historia y de qué manera influirá en los personajes? El campo de batalla es algo muy importante, ya que puede decantar la balanza a favor o en contra del protagonista, pudiendo cambiar las tornas en cualquier momento. ¿Y si ese campo está azotado por una tormenta? Los fenómenos meteorológicos pueden dar un giro inesperado a la contienda. Quizá la lucha está teniendo lugar sobre el techo de un tren en marcha, con lo peligroso que puede ser que en ese momento se desate una ventisca; o sobre un lago congelado, frágil ante el peso de los combatientes.

No dudes en planificar al detalle las escenas de batallas, sobre todo cuando son numerosas. Los mapas, dibujos y la documentación recopilada en el punto anterior te ayudarán a visualizarlo todo mucho mejor.

El punto de vista

Uno de los mayores errores que puedes cometer es el querer narrar todos los detalles que suceden durante la batalla, de manera que la acción va saltando de un punto a otro, como si estuviéramos viendo el encuentro desde los ojos de un águila. El narrador omnisciente es una gran opción para recrear este tipo de situaciones, pero si no se tiene experiencia con él es probable que el escrito termine siendo un revoltijo caótico en el que nadie sabe lo que sucede. Este problema también afecta al ritmo de la escena, que puede quedar lastrada por la ingente cantidad de detalles a tener en cuenta, haciendo que la tensión generada decaiga. Por lo contrario, un punto de vista en primera persona, o a través de un narrador equisciente, te ayudará a centrar la acción solo en aquello que pueda afectar al protagonista. ¿De qué nos sirve saber que las tropas situadas al otro lado de la colina han caído en una emboscada si esto no va a influir en el personaje? Da detalles, sí, pero detalles que importen. Los lectores están esperando la narración de una batalla, no la de un paisaje.

Ritmo trepidante

Si vamos a escribir una pelea, el ritmo de la escena tiene que ser el de una pelea. Olvídate de las frases demasiado largas o de llenar las oraciones con miles de adjetivos. Con eso solo conseguirás que los puñetazos lleguen más tarde a la cara, que las espadas salgan con retraso de las vainas y que las pistolas disparen balas con reuma. Lo que buscamos es agilidad y acción, por lo que las frases cortas te ayudarán a dar ese toque de desaliento y emoción propio de los grandes duelos. Con esto no quiero decir que las frases largas no se deban emplear, pero sí es preferible dosificarlas e intercalarlas con otras más cortas para crear un ritmo perfecto. Si solo utilizáramos frases breves el ritmo sería demasiado monótono, y tampoco buscamos eso. Equilibrio es la palabra.

Escribe con contundencia

Las batallas son frenéticas porque en cuestión de segundos nuestro cuerpo realiza miles de acciones. Traducido al mundo de las letras, las acciones son los verbos, así que apóyate en ellos para dar dinamismo a lo que sucede. Lo normal es que tu escrito esté, en este punto, salpicado de verbos como mordió, lanceó, disparó, agarró, etc. Pero es importante saber que no todos los verbos tienen la misma sonoridad que otros. Si la escena es dura, no dudes en utilizar verbos que suenen duros. Golpeó no resulta tan agresivo como estampó, ¿verdad?

Mantente fiel a tus personajes

Esto cae de cajón, aunque no es la primera vez que se ve a personajes debiluchos, que nunca han empuñado una espada, enfrentarse a dragones sin ningún tipo de reparo y salir victoriosos. Craso error. Si tu personaje es un cobarde, que lo siga siendo; no por ello restará emoción a la escena. Si el lector sospecha en algún momento que el personaje no está actuando conforme fue concebido, la sensación de fraude puede tirar por la borda toda la escena. A todo el mundo le gustan los personajes reales, así que mantente fiel a ellos y, si tienen que sufrir graves heridas durante el combate, que las sufran. Superman ya fue inventado hace mucho.

Lee y escribe escenas de lucha

Es obvio que los consejos más antiguos, dados por escritores de todos los tiempos, tenían que salir en algún momento. La práctica hace al maestro y, aunque en este artículo te he dado algunos consejos que te facilitarán la escritura, plasmar las escenas es más complejo. No pierdas la oportunidad de beber de aquellos que ya pasaron por el proceso antes que tú. Presta atención a cómo lo hacen y el porqué, pero no dudes en experimentar y saltarte los consejos que te he dado. Al fin y al cabo, las reglas están para romperse.

Y hasta aquí los consejos basados en mi experiencia e información que he ido recabando. Espero que, a partir de ahora, escribir estas escenas te sea más llevadero… Y si no, cabréate y utiliza esa ira para escribir la escena. Siempre puede quedar innovador.

About The Author: Haskoz

Me llamo Dani, pero podéis encontrarme en foros y otras webs bajo el seudónimo Haskoz. Soy productor audiovisual, adicto a los videojuegos, rapero (sí, compongo yo mis letras) y devorador de libros compulsivo. Actualmente estoy escribiendo una antología de fantasía, terror y ciencia-ficción.

Comments

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  • Reply Marcos

    Hola Dany, llegué acá solo porque estoy rastreando la imagen que usaste. Estoy preparando una presentación para una conferencia y antes chequeo el copyright de las imágenes que uso.

    Osea, pura casualidad.

    Sin embargo, tu forma de escribir es muy atrapante, y se nota que sabés bien lo que hacés.

    A mi me apasiona escribir y quiero escribir un libro, ¿puedes recomendarme algunos artículos para escribir mejor? 🙂

    Un abrazo

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